La gaviota reidora atrae multitudes en Australia, pero en Valencia es un espectáculo abundante. Conoce también la historia de conservación de la gaviota de Audouin.
Si se pudiera dar un premio Nobel o un Guinness a un ave, estoy seguro de que este año iría a la gaviota reidora. Una especie que migra entre Europa y Asia pero que ha aparecido en la costa oeste de Australia, causando tal revuelo que ha llegado a The Guardian, Facebook y la televisión.
A los entusiastas de las aves nos gusta, por así decirlo, ser un poco como ellas: hacer largos recorridos, madrugar, desplazarnos a veces sin mucho sentido aparente y hacer cosas de aves o de gaviotas, en este caso.
Aquí en España es frecuente ver a la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus). El nombre en inglés es Black-headed Gull, gaviota de cabeza negra, aunque en invierno esa cabeza se vuelve blanca con una simple mancha oscura detrás del ojo, como si se hubiera olvidado de terminar de pintarse.
Esto me recuerda a la última salida que hice con un amigo para verla en Valencia. Él le hizo una foto mientras se acicalaba las plumas del cuello y en la imagen recordaba a la cara de una lechuza. Estaba claro el origen del nombre: reidora. Aunque algunos defienden que viene de su graznido cuando vuelan en grupo, uno ya no sabe bien separar al ave de su carácter. A veces los nombres podrían identificar más de un rasgo, dijo mi amigo, mientras casi le convencí de que la gaviota puso esa cara con toda la intención, sabiendo perfectamente que le estábamos fotografiando.
En las antípodas le habrán dado un aire trascendental. Para los llamados twitchers, capaces de recorrer tantos kilómetros como la propia gaviota para añadir una especie a su lista, verla en Australia sería todo un acontecimiento. En la Albufera de Valencia hay miles cada invierno. Pasan desapercibidas entre las fochas y los arrozales. Nadie viaja para verlas. Nadie las llama rockstar.
Pero si hay una gaviota que sí crea verdadero revuelo entre los observadores que visitan Valencia, esa es la gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii).
Exclusivamente mediterránea. La única gaviota del mundo con el pico color vino tinto, ribeteado de negro y con una pequeña punta amarilla. Estilizada, grácil, con las patas grises y una elegancia que la distingue a primera vista de cualquier otra gaviota.
Y con una historia que merece contarse.
A finales del siglo XX estuvo al borde de la extinción. En 1975 se estimaban apenas 1.000 parejas reproductoras en todo el mundo. Gracias a programas de conservación, especialmente en las islas Chafarinas y el delta del Ebro, la población se recuperó hasta superar las 20.000 parejas. Es uno de los grandes éxitos de la conservación mediterránea. Y sin embargo, sigue catalogada como especie vulnerable. El Mediterráneo no perdona los descuidos.
Se puede ver en el litoral valenciano. No es difícil si sabes cuándo y dónde mirar.
Pero esa historia merece su propio texto. La próxima vez.
Por ahora, la gaviota reidora. La próxima vez que estés junto al mar o a un lago y veas ese revoloteo blanco y gris, fíjate un momento. Mancha oscura detrás del ojo en invierno, cabeza negra en verano. Patas rojas. Vuelo ligero, casi frívolo.
En Australia pagaron un vuelo para verla.
Aquí la tienes gratis.
Si quieres conocer las aves del litoral mediterráneo valenciano con alguien que sabe leer el territorio, escríbeme. Las salidas son privadas, en grupos reducidos, y nunca son ordinarias.